
Missael admite que pensaba que el director de la Escuela de Guadalupe era "malo" cuando estaba en 5º curso. Pero hoy -¡ahora que es padre! - comprende el valor de las altas expectativas.
"Siempre fui muy irresponsable con los deberes", dice Missael. "Era ese niño que pensaba: 'No me digas lo que tengo que hacer. Voy a hacer lo que me dé la gana'". En la escuela pública, era difícil para los profesores prestar atención a un niño en sus clases grandes. En la Escuela de Guadalupe, era una comunidad unida, una educación totalmente diferente."
Missael dice que pudo entablar verdaderas relaciones con sus profesores y amigos, lo que marcó la diferencia en su forma de enfocar el trabajo.

"Me alegro de que mi madre tomara la decisión de enviarme a Escuela por todas las puertas y oportunidades que me ha dado. Estoy segura de que ahora tengo una forma de vivir diferente a la que tendría si no hubiera asistido a Escuela."
Círculo completo: Missael tomó la decisión de enviar a su propia hija a la Escuela de Guadalupe. "Sabía que quería una buena educación y un buen futuro para ella. Veo que es muy testaruda, como yo. Quiere hacer las cosas a su manera. La mejor manera de ayudarla a crecer es la Escuela. Quiero que tenga retos, pero también quiero que construya su propio camino para avanzar".

